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Caso 04 · Web de marca personal
Canalizando Almas
Marca e identidad desde cero y once páginas para una médium y lectora de Registros Akáshicos. El encargo era una web bonita. El trabajo de verdad fue darle un símbolo propio y explicar con claridad un servicio que casi nadie sabe cómo funciona.
- Cliente
- Romina LB · Canalizando Almas
- Alcance
- Identidad, 11 páginas y panel de blog
- Mi papel
- Identidad, diseño y desarrollo
- Stack
- HTML, CSS y JS a mano · Netlify Functions · Netlify Blobs
- Estado
- Entregada y en funcionamiento
- Enlace
- canalizandoalmas.com ↗



El reto
Romina hace dos cosas distintas: mediumnidad evidencial y lectura de Registros Akáshicos. Su público llega desde Instagram sin saber qué va a pasar en una sesión, qué diferencia hay entre las dos, ni qué se espera de él. En un servicio así, la duda no se resuelve con diseño: se resuelve escribiendo.
A eso se sumaba una condición práctica: ella tiene que poder publicar en el blog sin depender de mí y sin aprender a usar un panel complicado.
Primero la marca, después la web
Romina no tenía identidad: ni símbolo, ni paleta, ni tipografías. Empezar la web sin eso habría sido decidir por ella a base de improvisar, y luego justificarlo.
Así que antes de escribir una línea preparé ocho propuestas de identidad completas —símbolo, versiones horizontal y en negativo, paleta con sus códigos y pareja tipográfica— en un dossier que pudiera abrir en el móvil y enseñar a quien quisiera.

Eligió la número dos, «Monograma CA»: sus iniciales convertidas en sello, con la C como un círculo que no llega a cerrarse —el canal abierto— y la luz entrando justo por esa abertura.

Cómo presenté las opciones
Cada propuesta llevaba su punto flaco por escrito. De la que acabó eligiendo, el mío decía: es la más neutra — dice «profesional», no dice «mediumnidad». Un cliente al que solo le cuentas ventajas no está eligiendo: está siendo empujado, y se dará cuenta tarde.
Y una hoja con las ocho juntas, sin nombres bonitos ni razonamientos. Solo los símbolos, para que mandara la primera reacción. El dossier incluso proponía cerrarlo y volver a abrirlo dos días después: el símbolo que recuerdas sin mirar es el que funciona.
Elegir una marca no es elegir la que más gusta hoy, es elegir con cuál vas a poder vivir dentro de cinco años.
La decisión tuvo consecuencias técnicas inmediatas. Marcellus no tiene cursiva, así que cada itálica del sitio hubo que resolverla de otra manera: con color, con versalitas espaciadas o con un filete dorado. Y la escala de titulares bajó un escalón entero, porque Marcellus ocupa más ancho que la tipografía con la que había maquetado antes.
El hallazgo que cambió la web
Escribiendo los textos con ella apareció algo que no habría deducido solo: las dos sesiones tienen reglas opuestas. En mediumnidad pide expresamente que no le cuentes nada de tu vida, porque si un dato aparece luego en la sesión ya no prueba nada. En Registros, en cambio, tus preguntas son el punto de partida.
Alguien que leyera la web en diagonal podía presentarse a la sesión equivocada haciendo justo lo contrario de lo que hacía falta.
Así que la web lo dice ahora explícitamente en tres sitios distintos, y los títulos dejaron de ser genéricos: «Cómo es una sesión de mediumnidad», no «Cómo es una sesión».
Qué construí
Once páginas en HTML, CSS y JavaScript a mano, sin framework ni compilación, con una identidad propia en crema, rosa, lavanda y dorado. Y un panel para que publique sola: funciones de Netlify con almacenamiento en Blobs, acceso con frase de paso cifrada con scrypt, corte por intentos antes de tocar el cifrado —que es la parte cara— y la misma respuesta genérica ante cualquier fallo, para no revelar si la frase existe. Cada intento queda anotado y se puede consultar después.
Siete fallos que solo se veían en un iPhone
Lo más costoso del proyecto no se ve en las capturas. En mi máquina la web iba perfecta; en su iPhone, media página no aparecía. El culpable era un umbral: las secciones se revelaban al ver el 12 % del bloque, y un artículo había crecido hasta 6545 píxeles. En una pantalla de 360×640, el máximo alcanzable era 0,090: no llegaba nunca. En un móvil algo mayor subía a 0,129 y sí se veía, y por eso costaba tanto creerlo.
Detrás venían otros seis: el :hover que en táctil se queda pegado, 36 píxeles
medidos de solape entre dos botones, una cabecera que desaparecía porque
overflow-x: hidden rompe position: fixed en iOS, un parallax que se
realimentaba con su propia transformación del fotograma anterior y un cielo estrellado que
parpadeaba porque la barra de direcciones del móvil dispara resize al aparecer.
El resultado
Las once páginas miden exactamente el ancho de la pantalla a 320, 375 en horizontal, 390 y 768 píxeles. La web está entregada y en funcionamiento en canalizandoalmas.com, con su contenido definitivo y el blog en manos de Romina.
Mateo, quería dejarte unas palabras de agradecimiento por tus servicios. La página web quedó verdaderamente hermosa, has entendido a la perfección lo que quería reflejar y transmitir en ella.
Se nota tu implicación en estudiar a fondo lo que quería como clienta, y eso se ve reflejado en el resultado final, que no podía ser mejor.
También quería destacar la rapidez en tu servicio, tu respuesta rápida a mis peticiones y tu paciencia a la hora de explicarme todo.
¡Recomiendo y recomendaré tus servicios siempre! Muy agradecida, muchísimas gracias.
Qué me llevo
Que cuando un servicio no se explica solo, el trabajo es de redacción antes que de código.
Y una leccción de método que me costó una tarde: ni las transiciones CSS ni el
IntersectionObserver avanzan en un navegador sin cabeza. Un menú que
funcionaba salía vacío en mis capturas y estuve un rato arreglando un fallo que no existía.