Primero el problema
La tecnología se elige después de entender a quién sirve. Si el orden se invierte, sale un proyecto que impresiona y no se usa.
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02 — Sobre mí
Tengo 23 años, vivo en Agüimes y llevo desde los diecinueve construyendo cosas que funcionan en un navegador. Esto es lo que no cabe en un currículum.

Estudié el ciclo de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma en el CIFP Villa de Agüimes y las prácticas me llevaron a Aerolaser System, escribiendo programas en C++ para el área de producción de un entorno industrial. Ahí aprendí dos cosas que sigo usando: leer código que no he escrito yo, y que un fallo tuyo puede parar el trabajo de otra persona.
Después vinieron dos años compaginando el almacén y la tienda con la formación y los primeros encargos: Estadio Sport y Anfi Beach Club de día, código de noche. No lo cuento como anécdota: estar de cara al público me enseñó que la gente no te dice lo que necesita, te cuenta lo que le molesta. Traducir eso a requisitos es media profesión.
Hoy trabajo por mi cuenta con negocios de Gran Canaria y mantengo mis propios productos en producción. Me formé además en Big Data e Inteligencia Artificial, que es de donde sale la parte de mi trabajo que más uso a diario: meter modelos de lenguaje en un producto sin que la IA sea el producto.
No me interesa la demo bonita que se cae a la semana. Me interesa el producto que alguien sigue usando tres meses después.
Lo que más me gusta sigue siendo lo mismo que a los diecinueve: abrir el capó y entender por qué algo falla. La diferencia es que ahora, además, lo documento.
Principios
Cuatro reglas que aplico aunque nadie las esté mirando.
La tecnología se elige después de entender a quién sirve. Si el orden se invierte, sale un proyecto que impresiona y no se usa.
Reproduzco el fallo y busco de dónde viene. El parche rápido siempre vuelve, y normalmente vuelve peor y en peor momento.
Diseñé una app para personas con dolor crónico y niebla mental. Desde entonces, «¿esto se puede usar en un mal día?» es una pregunta de arquitectura.
Cada decisión y cada arreglo quedan documentados, para que otra persona —o yo dentro de seis meses— entienda por qué el código es así.
Ficha rápida
Siguiente paso
Si crees que encajo en tu equipo o en tu proyecto, escríbeme y lo vemos sin compromiso.